Silvina Peirano, profesora de Educación Especial, dialogó con UNERNOTICIAS en el marco del Taller sobre “Sexualidad y diversidad funcional/discapacidad: democratizar el deseo para ejercer la ciudadanía…”, actividad organizada por la Facultad de Trabajo Social.
¿Qué significa diversidad funcional?Es una manera no discriminatoria para referirse a las personas con alguna discapacidad, ya que el marco referencial del tema es el marco de los derechos. La sexualidad es un espacio igualitario, plural, necesario y deseable para todas las personas. La discapacidad es parte de la riqueza de la diversidad, de ahí el término diversidad funcional.
-Socialmente, sigue siendo un tema tabú hablar de sexo con los hijos…Sí, por ello resulta imprescindible empezar a hablar de sexualidad como nos salga. La peor forma de educar sexualmente a nuestros hijos es el silencio. Y casi todos nosotros hemos aprendido a través del silencio, a través de no dotar de palabras a la sexualidad y pensar que alguien o algo (la escuela, los medios) le toca ésta función. Es fundamental también para las familias empezar a mostrarse como seres amorosos, como seres sexuales delante de sus hijos, empezar a preguntarse sobre la manera en que nos hemos acercado a nuestros hijos, de qué forma los hemos tocado, acariciado, mirado. Es maravilloso poder acompañar a las familias y no culparlas, no dirigirlas, no terapizar cada acto, ya que están demasiado adoctrinadas, racionalizadas, patologizadas cada una de las cuestiones que las rodean, y hay un miedo a lo que vendrá, sobre todo a pensar que la sexualidad o las manifestaciones sexuales van a ser un tiempo de problemas. Y definitivamente, la sexualidad es cualquier cosa, menos un problema, para cada uno de nosotros.
-¿Qué mirada se fue dando a través del tiempo, sobre un tema que ya debería estar naturalizado culturalmente?Antropológicamente, la discapacidad y la sexualidad fueron tomadas como dos constructos diferentes, aislados, sin relación ni necesidad de encuentro. La discapacidad estuvo asociada al padecimiento, la carencia y sufrimiento de la persona que la padece, no asociando el deseo y el placer como partes necesarias, la sexualidad como parte de la vida de la persona en sus distintas etapas.
Esta negación y ocultamiento han generado que las personas con discapacidad o funcionalmente diversas hayan sido sistemáticamente negadas y violentadas en su dignidad, en sus derecho humano de ejercer una vida sexual, vistas desde conductas patológicas y síntomas asociados. Todos y todas nacemos como seres sexuales, nos hacemos personas, varones y mujeres sexuados y a la vez vamos haciendo y construyendo nuestras biografías sexuales. La condición que nos iguala es que todos y todas, con o sin discapacidad, somos seres sexuales, sexuados y eróticos, por lo tanto la sexualidad especial no existe, sí hay diversidades funcionales y distintos tipos de acceso a la sexualidad. En tal sentido, es muy importante propiciar nuevos debates, desaprender pensamientos y conductas que tenemos en relación a nuestras propias historias sexuales y a la sexualidad de los otros y pensarnos desde nuevos paradigmas.
-El ejercicio de la libertad sexual no está garantizado…En el tránsito del “yo necesito” hacia el “yo deseo” confirmamos que el ejercicio de la libertad sexual no está garantizado por igual para todos los seres humanos; en especial para aquellos que presentan una condición que, a priori, se considera minusvalizante para el ejercicio sexual. Para expresarlo, claramente todas las personas somos seres sexuales y este hecho inicial e igualitario, supera la supuesta desigualdad entre un ser sexuado sin discapacidad, y un ser sexuado con discapacidad.
La capacidad de realizar funciones de manera autónoma no condiciona el derecho a tomar decisiones sobre nuestra vida sexual, por lo que dar prueba de lo que se puede o no se puede hacer en materia sexual debería tener que ver con el deseo y no con la capacidad de poder realizar de manera independiente, la acción.
Las vidas sexuales de las personas con diversidad funcional: pueden ser tan felices o tan tristes como las de cualquier otra. En los últimos años, se ha popularizado el concepto de integralidad. Por ello oímos hablar de prevención-tratamiento-rehabilitación integral, pero resulta menos popular el concepto integral aplicado a la sexualidad en personas con diversidad funcional; pese a que nadie puede conceptualizarse como tal (integral), si le falta o se le amputa la sexualidad. Se ha hecho de la \\\\\\\"integralidad\\\\\\\", un sinónimo de \\\\\\\"integración\\\\\\\" y de ésta un sinónimo de las sexualidades adaptadas. Propiciar sexualidades independientes significará, por ejemplo, habilitar espacios de encuentro, participación y debate en bioética que planteen y den respuestas a viejos interrogantes, en el marco de renovadas perspectivas. Una verdadera práctica educativa de cultivo y fomento de la sexualidad, no deberá ser nunca una pedagogía de la represión.
-Tenés un blog que interactúa con personas especiales…“Mitología de la sexualidad especial” es sobre todo un blog y un grupo en las redes sociales que estoy trabajando junto con un colectivo de profesionales interesados en el tema. Todos partimos de la convicción que la sexualidad es una sola: sexualidad humana. Por eso intentamos focalizar nuestra propuesta en la particularidad vivenciada por muchas personas con discapacidad, asesorando y acompañando, a través del propio blog, o en charlas y talleres presenciales.
El reto principal es darles protagonismo a las personas con discapacidad. Es cierto que tienen limitaciones que hacen necesarias ciertas adaptaciones pero, sobre todo, tienen muchas posibilidades como personas diferentes que son. Obviamente no es lo mismo hablar de un individuo con una discapacidad puramente física que tiene todas sus condiciones mentales, que hablar de personas con distintos grados de discapacidad mental. Uno de los grandes mitos es hablar de las personas con discapacidad como un colectivo compacto y despersonalizado. Cada situación es única y necesita su distinto grado de intervención. Lo más humillante es pensar que ellos no pueden decidir. Cada vez que tomamos decisiones por ellos estamos propiciando su dependencia. Un prejuicio es que las personas con un cierto grado de discapacidad nunca van a tener una pareja. En estos casos se les suele quitar el protagonismo, ya que lo contrario le podría complicar la vida a su familia.
-Estuviste en España, ¿cómo se observa el tema allí?En España ya aceptan que la sexualidad también es posible en discapacidad. Muchas de las personas con discapacidad que viven en residencias, lo que más reclaman es una vida independiente, incluyendo una vida sexual. El panorama que Internet les abre a las personas con diversidad funcional, principalmente a aquellos de movilidad reducida es muy importante. Mitología de la sexualidad especial, fue uno de los primeros grupos en abordar éste tema en español y por el crecimiento que vemos de nuevas páginas o grupos en las redes sociales, podemos decir que respondemos a una demanda muy real.
Hoy en día, los foros más populares son aquellos donde las personas con diversidad funcional pueden encontrarse e intercambiar opiniones y experiencias. Personalmente estoy siguiendo sitios para aprender de ellos, pero no participo porque son espacios que no necesitan de la opinión o intromisión de los profesionales. Por nuestra parte, como ya he comentado, nos centramos en cómo darles protagonismo a las personas con discapacidades por visibilizar y propiciar su sexualidad.
-Para cerrar, algunas reflexiones finales…Lo que más afecta a los ejercicios y prácticas es la falta de equidad y esto es un concepto importante, ya que no buscamos aggiornarnos a la teoría ‘somos todos distintos, somos todos iguales’, porque hay mucho más que pensar sobre este tema. También hay que salir del ámbito restringido al que se lo limitó: la educación y la salud, ya que se los va a educar para que tengan una sexualidad responsable, por lo que hay que llevar las sexualidades al campo sexológico, no al pedagógico. Si se le habla de la temática desde una visión asistencialista es lo mismo, ya que se sigue reproduciendo el modelo paternalista, asistencialista, dependiente, con otras mitologías aggiornadas, en tal sentido sería útil despojarse de viejos prejuicios y de los principios paternalistas para arribar a prácticas no restrictivas del deseo y los cuerpos.
Contacto: Silvina Peirano
peiranosilvina@hotmail.com